Un nuevo proyecto de ordenanza ingresó al Concejo Deliberante con el objetivo de establecer una restricción absoluta sobre la pirotecnia en todo el ejido municipal. La iniciativa, impulsada por los concejales Marianela Manassali, Guillermina López y José Perelló, surge tras advertir que las normativas anteriores, que solo intentaban controlar los ruidos, no lograron brindar una solución real al problema debido al incumplimiento recurrente por parte de los vecinos.

Los fundamentos del proyecto hacen hincapié en el grave impacto ambiental que generan los efectos lumínicos, sonoros y químicos de estos artificios. Los ediles consideran que el uso de pirotecnia representa un acto de crueldad hacia los animales, tanto domésticos como silvestres, provocándoles taquicardia, aturdimiento e incluso la muerte. Asimismo, destacan que los estruendos causan trastornos permanentes en personas con determinadas patologías y generan molestias significativas a gran parte de la ciudadanía que no comparte esta forma de festejo.

En su primer artículo, la normativa propone prohibir no solo la detonación y el uso, sino también la tenencia, comercialización, transporte, almacenamiento y fabricación de cualquier elemento pirotécnico en la ciudad, ya sea de venta minorista o mayorista. La definición abarca a todo dispositivo preparado para producir efectos visibles o audibles mediante compuestos químicos, independientemente de si se activan por fuego, fricción o percusión.

Con esta medida, se busca fortalecer la protección del ecosistema y garantizar el bienestar de los grupos más vulnerables de la comunidad. El proyecto ahora deberá ser analizado en comisión por los concejales, quienes evaluarán la viabilidad de implementar esta prohibición total para terminar con los riesgos y la contaminación que genera la actividad en el ejido urbano.