La gestión de residuos en la ciudad ha dado un salto cualitativo tras la puesta en marcha de una nueva prensa enfardadora de alta presión. Esta inversión, que asciende a los 25 millones de pesos, no solo representa una actualización técnica del equipamiento, sino que redefine por completo la dinámica de trabajo en la planta de tratamiento local.

La principal ventaja de esta incorporación tecnológica es su capacidad para optimizar los tiempos de producción por tonelada. Según informaron los responsables de la cooperativa que opera en el lugar, la nueva maquinaria permite clasificar, compactar y acondicionar los residuos sólidos urbanos con una eficiencia que triplica las posibilidades de trabajo vigentes hasta el momento.

Esta mejora en el volumen de recuperación permite que la planta deje de ser un espacio de procesamiento limitado para convertirse en una unidad productiva capaz de escalar su rendimiento, acelerando la rotación de materiales y facilitando su reinserción en la economía circular.

Esto también garantiza mejoras en higiene y seguridad ya que reduce la manipulación excesiva de los residuos y organiza mejor el espacio físico y también se logra un saneamiento ambiental más profundo y rápido en el predio municipal.