Detrás de las luces parpadeantes, la adrenalina y la música que por estas semanas transforman el paisaje urbano de Nogoyá, existe un legado centenario que se mide en generaciones. Liz Terry Park no es solo un parque de atracciones que desembarcó en la ciudad para entretener a grandes y chicos; es la historia viva de una familia consagrada a llevar alegría por cada rincón del país.

La tradición se remonta a fines del siglo XIX, cuando los bisabuelos de Diego Olivetti, actual responsable del emprendimiento, recorrían la Argentina con sus espectáculos circenses. Con el paso del tiempo, su padre volcó esa misma pasión hacia el rubro de los parques de diversiones. Fue su bisabuela quien le otorgó la bendición definitiva al bautizar el proyecto con una premonición que hoy cobra sentido: «Con este nombre te va a ir bien».

Nacido en Paraná pero criado en Tucumán —origen que explica el particular acento que sorprende a quienes conversan con él—, Diego tomó las riendas de la herencia familiar y en 2020 adquirió la estructura inicial del parque. El entusiasmo por hacer crecer el proyecto chocó de frente con la paralización de actividades durante la pandemia, encontrándolo en la provincia de Chaco. Lejos de rendirse, sorteó el aislamiento recorriendo las localidades que progresivamente habilitaban el trabajo, manteniendo intacta la meta de expandir la empresa.

En este 2026, el destino lo trajo de regreso a Entre Ríos tras décadas de ausencia. Hoy, Liz Terry Park requiere un predio de una manzana para desplegar su infraestructura completa, movilizando a una comitiva de veinte personas e integrando a otras veinte fuentes de trabajo locales en cada destino que visita. Una maquinaria de entretenimiento que mantiene encendida la llama de la vocación heredada y el compromiso con la alegría comunitaria.